Trading, las claves de la negociación bursátil

10 may 2022

La negociación bursátil cobra fuerza en España bajo su anglicismo “trading”. Especular con algún elemento típico de las finanzas para conseguir beneficios se está convirtiendo en todo un reto para profesionales y aficionados. Los traders, nombre que reciben quienes se dedican a esto, nada tienen que ver con los inversores porque estos actúan a largo plazo; para un trader, el momento es aquí y ahora.

Bien es cierto que tanto en la inversión como en el trading se expone dinero en el mercado financiero, hay diferencias significativas entre ambas acciones. El trading es especular y el control es a medio o corto plazo. Con él, se busca una rentabilidad pequeña abarcando distintas posturas y con mucha atención para estar al tanto de las oportunidades.

En la inversión, por su parte, se compra un activo y se mantiene a largo plazo para rentabilizarlo de manera periódica con un rendimiento al año. Es pues, una operación a largo plazo. La inversión tiene menos variedad de activos y menos riesgo de perder el dinero que el trading.

Qué es el trading

El trading es la compraventa de activos para conseguir un beneficio en el mercado financiero. El activo en cuestión puede estar al alza, en cuyo caso se compra barato y se vende más caro antes de que experimente un descenso mayor. Si el activo que interesa está a la baja, se venderá a un precio más alto para comprarlo después por menos.

Esta operación es posible llevarla a cabo con todos los activos negociados en los mercados financieros, por ejemplo: criptomonedas, materias primas, divisas, acciones empresariales o índices de bolsa. El concepto es muy sencillo: comprar y vender en el momento aprobado para sacar ventaja de la situación.

La compra de activos con bastante liquidez para después venderlos y tener una plusvalía está afectada por los movimientos del mercado de valores. Esta actividad ha aumentado en los últimos años por la aparición de las nuevas tecnologías y, además, están completamente reguladas.

Tipos de trading

El trading puede ser de diferentes tipos en función de varios factores, entre ellos la rapidez con la que se realizan ciertas operaciones. El tiempo que transcurre entre la compra de un activo y su posterior venta establecerá el contexto para saber ante qué tipo de trading se está.

Trend trading

Aquí no existe una duración concreta ni tampoco la prisa a la hora de tomar decisiones. Con este tipo de trading se pretende actuar según vaya la tendencia del precio a la baja o al alza, pero manteniendo siempre abierta la operación hasta que se llegue a un momento concreto de cambio. No hay límite de tiempo y la decisión depende de la tendencia.

Swing trading

El tiempo máximo en el que la operación permanece abierta es más de un día y puede llegar hasta los 10. Este tipo consiste en aprovecharse de las oscilaciones del mercado, como su propio nombre indica (del inglés “swing” que significa balancear), para conseguir beneficio a largo y medio plazo.

Scalping

En esta modalidad de trading, el trader actúa con tiempos cortos durante un solo día y las operaciones pueden durar pocos segundos. Con esta técnica, se compran y venden productos financieros en un tiempo récord y el ROI (retorno de la inversión) es poco comparado con los riesgos que se corren. También se llama trading de especulación.

Day trading

Es la compraventa de activos en un mismo día (también conocido como trading intradía). Las operaciones pueden realizarse en cualquier mercado, pero predomina en los que tienen mayor liquidez. El éxito consiste en ser capaz de sacar partido de pequeños movimientos y especular en una sola sesión. Todo se cierra en el día y nada se pospone.

Qué se necesita para hacer trading

La tecnología lo facilita todo y el trading no tenía por qué ser una excepción. Gracias a ella, cualquier persona puede sumarse a la corriente del trading sin salir de su casa y, lo que es mejor, sin tener unos estudios específicos que lo acrediten para el arte de la especulación bursátil.

Solo se necesita un dispositivo (ordenador de mesa, portátil, tablet o teléfono móvil), tener una buena conexión a internet, solicitar los servicios de un bróker, darse de alta en una cuenta de trading y, por supuesto, disponer de una plataforma para realizar todas las operaciones.

Aunque las primeras resultan familiares a cualquiera, las demás llegan solas tras la contratación del bróker. Él es quien te mostrará los pasos siguientes y quien te recomendará la cuenta y la plataforma en función del perfil que tengas. Contar con su ayuda es imprescindible.

Es importante que tengas dinero porque el bróker y las operaciones llevan comisiones. Tampoco está de más una buena formación, por lo menos para saber desenvolverse en los entornos tecnológicos y financieros. Hoy en día, existen muchos cursos de formación sobre trading online y presenciales que pueden ayudar a evitar pérdidas desastrosas.

Para no llevarse a engaño, conviene asumir que el trading implica riesgos, así que cuantos más conocimientos se tengan, mejor resultará la experiencia. Los expertos dejan clara la importancia de la planificación para evitar cualquier susto financiero que aparezca en el camino y te haga recurrir a los préstamos rápidos para salir del paso.

Herramientas necesarias para el trading

Para ponerte manos a la obra con el trading, es necesario disponer de una plataforma, es decir un software con el que se pueda analizar con gráficos el panorama mercantil, abrir o cerrar operaciones y, por supuesto, para seguir las estrategias que recomiende. Existen varias disponibles, pero siempre será mejor la que sea sencilla, intuitiva y si puede ser gratuita.

A continuación, se señalan algunas opciones, pero nada mejor como hacerle caso a tu bróker. Decir que una es mejor que otra es bastante arriesgado, sobre todo porque depende de las necesidades de cada uno. Ten en cuenta también que una misma plataforma puede ir sacando versiones, como es el caso de la que primero se cita.

Aunque ganarse la vida con el trading no es algo que se pueda asegurar al 100%, lo que sí puede hacerse con paciencia, formación y estrategia es conseguir que esas inversiones sean rentables. Por si acaso, no dejes tu trabajo, minimiza riesgos, déjate asesorar y trata de entender bien el negocio.

¡Ah! Y nunca hay que olvidar que siempre que haya ganancias (da igual su procedencia) hay que meterlas en la declaración de la renta porque son ganancias de capital y tiene tipo un tipo impositivo diferente según el tramo en el que esté. Puede cambiar cada año, así que consultar el apartado rendimientos de ahorro es vital.