5 Inventos españoles que triunfaron

28 jun 2021

Que la fregona y el Chupa-Chups son inventos españoles, ya lo sabías, pero es probable que nunca te hayas parado a pensar es en la larga lista de artilugios made in Spain. La bombona de butano, el botijo, la aceitera antigoteo, el abanico, el osito de Tous, la botella de anís del mono…

El libro sobre 101 iconos del diseño español de Juli Capella deja muy claro que la marca España es más potente de lo que muchos piensan. En este post rescatamos algunos ejemplos que dejan bien alto el pabellón español del descubrimiento. y tú, ¿tienes algún invento en marcha y no tienes dinero? Recuerda siempre los prestamos online.

Ejemplos para no olvidar

Comida, siesta, fiesta… los españoles son mucho más que los estereotipos que los persiguen desde tiempos inmemoriales. De hecho, el mundo puede presumir de grandes inventos surgidos de cabezas españolas: la galleta Fontaneda o el grifo de agua monomando de Roca son solo un aperitivo a estos que te detallamos.

1. Las aceitunas rellenas

Aunque estés más que acostumbrado a este pequeño manjar, deberás reconocer que la idea es bastante original: un fruto vegetal diminuto deshuesado al que se le introduce un animal del mar. La primera marca en hacerlo fue Serpis y, en 1926, un industrial alicantino creó un utensilio para quitar el hueso y luego una deshuesadora automática.

El resultado fue un suculento aperitivo que deja boquiabiertos a los extranjeros. Además de Serpis, la Española también se hizo famosa por sus aceitunas rellenas, especialmente tras el anuncio que cantaba: “Es la Española una aceituna como ninguna y está rellena de rica anchoa”.

2. Muñeca Nancy

“Las muñecas de Famosa se dirigen al portal…” Seguro que te ha venido a la cabeza esta melodía en cuanto has leído algo de la Nancy, esa muñeca que revolucionó el panorama infantil en 1968. Hoy, 53 años después, ha dejado un imperio tras de sí digno de tener en cuenta, y todo gracias a una empresa alicantina.

El primer intento de Famosa para crear una muñeca se llamó Güenolina, pero no convenció mucho por ser más similar a lo ya existente. Pronto apareció Nancy, que fue esculpida por Tino Juan y se caracterizaba por 42 cm de altura, piernas y brazos articulados y pelo de nailon.

Sus ojos eran muy característicos porque tenían unas largas pestañas que hacían una caída de párpados sin precedentes. Dentro, un iris con forma de margarita de distintos colores enamoraba a todas las niñas españolas, especialmente en la década de los 70 después de uno de los anuncios televisivos más famoso de la historia.

3. Las máquinas tragaperras

Eran se una vez 2 hermanos andaluces, Juan y Manuel Lao, que vendían chucherías en un cine de Barcelona. Cuando pudieron, montaron un bar y allí metieron una maquinita para que jugaran sus clientes. Sorprendidos por los sonidos, la desmontaron y se fueron a Japón para crear un modelo electrónico.

A su vuelta, la Mini Súper Fruit (sí, esa tragaperras de frutitas) hizo estragos en los 80 y no había bar que se resistiera a sus encantos. Le siguieron muchos más modelos: Lucky Player, Guay, Miniguay… y poco a poco llegaron a los casinos de todo el mundo. El reto tecnológico, superado con éxito, vino con la adaptación de las máquinas al euro.

4. La baraja española

La primera baraja española se remonta a Cataluña en 1400 y la marca más famosa, sin duda alguna, es la de Heraclio Fournier. Un grabador burgalés se instaló en Vitoria y allí decidió montar una imprenta. Lo primero que hizo fue contratar a unos ilustradores para que materializaran el primer modelo de la famosa baraja.

Todo estaba pensado: los oros representaban la monarquía; las copas, la iglesia; las espadas, la aristocracia; y los bastos, al pueblo. Cada palo, tenía 7 o 9 cartas numeradas y 3 figuras: sota, caballo y rey, que correspondían al 10, 11 y 12. En la actualidad, vende barajas al mundo entero. Si quieres visitar su museo, pásate por Vitoria (Álava).

5. El Cola Cao

En 1955, una canción que se escuchaba por la radio hizo que el caco en polvo de la empresa Nutrexpa se convirtiera en el desayuno y merienda ideal de todos los niños de la posguerra. Aunque su origen se remonta a 1946, el gancho publicitario de la canción de Jordi Dortas tuvo mucho que ver en ascenso meteorítico del número de ventas.

Luego, pasó a ser alimento olímpico y patrocinar los juegos de Munich, convertido ya en todo un referente del mundo deportivo. A partir de aquí, empezaron las versiones: vitaminado, con menos azúcar o sin azúcar, eso sí, siempre fiel a su imagen original que lo lanzó al estrellato.

Si tienes alguna idea en mente que crees que puede tener un futuro prometedor, ¡adelante! El talento español ha quedado más que demostrado con estos ejemplos fruto del trabajo con una idea brillante y talentosa detrás.