Protocolo para una mesa perfecta en Navidad

21 dic 2021

Las normas en la mesa están, además de para saltárselas, para hacer de una comida algo más que un acto de ingerir alimentos. Convertir ese momento en toda una ceremonia implica todo un arte para degustar la gastronomía. La Navidad es el momento perfecto para empezar a poner en práctica estos rituales.

El protocolo para una mesa perfecta es sencillo si invitados y anfitriones tienen disposición para ello. La Nochebuena es el momento ideal para que enseñes todas esas cualidades que harán que todos tus invitados quieran volver a tu casa. Tu objetivo: el placer y la satisfacción.

La cortesía es la clave

Aunque seguro que a estas alturas conoces a la perfección a tu familia o a esos amigos con los que pasas las navidades, nunca está de más asegurarse de las alergias e intolerancias. Huir de platos que otros años han sido conflictivos por la razón que sea, también será un puntito para ti.

La mesa

A la hora de poner la mesa, puedes elegir un único mantel o manteles individuales, eso sí, debajo asegúrate de colocar una tela afelpada para evitar el ruido de la vajilla. Se llama muletón y lo puedes comprar en cualquier sitio de cosas de casa o hipermercados grandes.

Si adornas la mesa, huye de elementos que quiten la visibilidad entre invitados. Todo el mundo quiere ver a ese primo o tío con el que no cenaron desde la Nochebuena pasada. Tampoco mezcles estilos; es decir si tu vajilla es de estilo contemporáneo, no saques los vacos clásicos que tiene guardados en el armario.

En cuanto a las servilletas, no hace falta que te veas un tutorial para aprender a doblarlas e impresionar a tus invitados. Con que las pongas encima del plato, eso sí, planchadas, es suficiente. Si no te gusta esta idea, ponlas en la mesa, pero a la izquierda del plato (cada detalle cuenta en este arte).

Como es jornada de vinos, las copas siempre trasparentes para poder apreciar el color ya sea tinto, rosado o blanco. Aroma, olor y color en un vino son igual de importantes, así que ¡hay que verlo! Eso sí, una copa para tantos vinos como saques más la de agua y cava.

Los platos y cubiertos dependen de lo que se coma. Si te has decido por la carne, cubiertos de carne, y si optaste por el pescado, cubiertos de pescado. Si vas a sacar de todo, duplica los cubiertos y acuérdate de añadir el de postre y sopa si la hubiera. El bajo planto también es protagonista en una buena cena.

El menú

Las experimentaciones guárdalas para cuando estés solo y cocina aquello que tengas controlado. El menú debe ser equilibrado para no salir rodando de tu casa y si hay un primero contundente, el segundo tiene que ser más ligero. Entrantes, primero, segundo y postre es más que suficiente y recuerda el hueco de los turrones.

Si puedes dejarte algo hecho el día anterior o esa misma mañana, mejor. Esto lo puedes hacer con los asados y así no te agobiarás por el tiempo, por saber si queda algo crudo o por desatender a tus familiares por estar más pendiente del horno que de otra cosa. ¡También tienes que disfrutar y no solo cocinar!

Colocación de invitados

El protocolo de invitados dice que hay dos tipos de presidencia, la inglesa y la francesa. En la primera, el anfitrión se sienta presidiendo la mesa y si hubiera dos, uno en cada cabecera. Los demás familiares se sentarán se manera alterna a ambos lados. En la francesa, los anfitriones se ponen uno enfrente del otro, pero en el medio de la mesa.

Para no encontrarte con las típicas preguntas de dónde me siento yo, lo mejor es colocar tarjetas con los nombres de los invitados. De esta manera, cada uno sabrá dónde sentarse nada más pasar al comedor. Si tu tía y tu cuñado no es que lleven de perlas, no los pongas pegados el uno al otro.

Una mesa así, con su protocolo, su estética su menú y su ceremonia implica un gasto que a lo mejor no tenías pensado afrontar. Si es tu caso, siempre te quedarán los minipréstamos ¡No hay mejor momento para gastar que rodeado de tus seres queridos en Navidad!