Psicología del dinero: cuando la cabeza es más poderosa de lo que crees

Aunque el ser humano no sea plenamente consciente de esto, el patrón del dinero se hace un hueco en la mente desde la infancia. Es como una especie de programa interno que marcará el modo en que cada uno se relaciona, siente o actúa con el dinero. Incluso el modo de pensar sobre las finanzas está influido por este patrón.
El origen exacto se desconoce, pero está influido por muchos factores: familia, educación, vivencias, cultura… Sea como sea, lo que está claro es que marcará tu comportamiento con el dinero a lo largo de la vida para tomar decisiones financieras, ya sea comprar cualquier cosa, pedir un crédito rápido, contratar una hipoteca o invertir.
Es como un esquema mental que dirige las decisiones relacionadas con el dinero: cuánto gano, cuánto quiero ahorrar, cuánto me gastaré en ocio, cómo gestionaré los recursos, sabré relacionarme con la abundancia y la escasez… La mente es tan poderosa que los trucos para mejorar las finanzasson ya parte de la educación financiera.
Saber gestionar este patrón y moldearlo es importante para tener una economía equilibrada y que no pase factura a la salud mental. Según los últimos aportes de la psicología económica, en la toma de decisiones hay algo para tener en cuenta: los sesgos cognitivos.

Los sesgos cognitivos, una poderosa influencia
El portal Finanzas para todos, una iniciativa de la CNMV, el Banco de España y el Ministerio de Economía ha publicado un curso de educación financiera centrado en los sesgos cognitivos que existen a la hora de invertir. Según indican, afectan a la toma de decisiones más de lo que se piensa.
Los sesgos cognitivos, dice el informe, son trampas mentales en las que todo el mundo puede caer. Estos sesgos orientan la manera en la que se recibe la información sea cual sea la fuente. Además, también influyen en la evaluación del riesgo y en cómo decidirse por una opción u otra.
Reconocer su existencia, aceptarlos y asumirlos hará que su impacto no sea tan brusco porque la inversión no solo es cuestión de números. De hecho, la cabeza influye en todas las decisiones que se toman relacionadas con el dinero, hasta el simple hecho de gastar con miedo.
Tipos de sesgos cognitivos
Una vez aclarado qué es un sesgo cognitivo y la influencia que puede tener sobre cualquier persona, se dará un paso más al indicar sus tipos: efecto halo, anclaje, de aversión, confirmación, coste hundido y manada, entre otros. A continuación, se resumen, pero si necesitas ampliar, el curso sobre sesgos está disponible online.
Sesgo del efecto halo
Este tipo de efecto se basa en el carisma. Cuando un inversor está decidido a comprar acciones de una compañía, por ejemplo, y se basa en lo bien que le caen los directivos el efecto halo está haciendo su magia. En definitiva, es dejarse influir por las cualidades positivas de alguien o el prestigio más que aspectos objetivos.

Sesgo de anclaje
Las anclas hacen fuerza en la cabeza, pese a que sean irrelevantes en decisiones futuras. Un ejemplo son datos de rentabilidad histórica que podrían dejar de serlo o valores de cotización al alza que no tienen por qué ser eternos. El ser humano tiene una capacidad para predisponer que todo pueda volver a suceder, aunque sean datos aislados.
Sesgo de aversión a la pérdida
Las personas sienten más dolor ante una pérdida que satisfacción ante las ganancias. Esto hace que en muchas ocasiones se mantengan activos sin prácticamente rentabilidad para no sentir esa pérdida. Es muy frecuente y llega al punto de hacerte vender antes de tiempo para “no perder” nada.
Sesgo de confirmación
Estrechamente relacionado con el sesgo de anclaje está el de confirmación. Este te lleva a buscar teorías que verifiquen lo que ya crees y puedas así ignorar por completo lo que sea contradictorio. El peligro de este sesgo es que induce a malas decisiones si solo te centras en lo alimenta tus sospechas.
Sesgo del coste hundido
Cuando no se quiere asumir que lo irrecuperable es irrecuperable, se está ante la falacia de coste hundido. Asumir la pérdida, no cambiar de actitud y seguir centrado en perder tiempo y dinero y fuerzas para conseguir lo imposible es habitual entre los inversores minoristas.
Sesgo de efecto manada
Cuando las personas se dejan llevar en masa por las acciones de otros, aunque la conducta sea algo irracional, se está ante el efecto manada. Es como una avalancha que lo arrastra todo sin cuestionar nada con el único objetivo de buscar la credibilidad colectiva. En esto momentos, pasa mucho con los influencers y redes sociales.
El curso recoge muchos más sesgos que puedes ojear por tu cuenta. En pocas palabras, son atajos a los que la mente recurre para procesar de más fácilmente toda la información que llega por distintas fuentes. No afectan a todo el mundo por igual ni son una cuestión de personalidad, pero reconocerlos quizá ayude a pensar de otra manera.
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